Verdades Fundamentales
LA SAGRADA ESCRITURA
1- La Biblia es la infalible Palabra de Dios, revelación completa y suficiente de Dios, regla de fe y autoridad final para el creyente.
2Tim. 3: 14-17; 2Ped. 1: 19-21; Stg. 1: 21-25; Heb. 4: 12-13; Ef. 6: 17; 1Cor. 1: 1-8, 10:11; Jn.5:39.
UN DIOS TRINO
2- El Padre es Dios, el Hijo es Dios, el Espíritu Santo es Dios y estos tres son un solo Dios.
Rom. 1: 7, 9: 5; Hch. 5: 3-4; Ef. 4: 6; Heb. 1: 8; 1Cor. 8: 6; Jn. 1: 1-2; Ti. 2: 13; Isa. 63: 16; Jer. 23: 5-6; Heb. 3: 7-11; Sal. 95: 6-11; Mt. 11: 25; Hch. 10: 36; 2Cor. 6: 17-18, 3: 16-17; Hch. 28: 25-27; Isa.6: 8-10; Jer. 31: 3-9; 1Jn. 1: 2; Heb. 13: 8, 5: 9; Apoc. 1: 8; Col. 1: 17; Heb. 9: 14; Mt. 6: 13, 28: 18, 20; Isa. 11: 2; Lc. 1: 35-37; Ef. 4: 6; Jn. 14: 23,26; Jn. 3: 13; Sal. 139: 7; 1Cor. 3: 16; Mt. 6: 6-8; Jn. 16: 30; Isa. 40: 13
JESUCRISTO, HIJO DE DIOS
3- Jesucristo es Dios hecho hombre, pero sin pecado, que vino para redimirnos del pecado, de la enfermedad y todo poder del diablo a través del sacrificio sustitutivo en la cruz del Calvario.
Isa. 53: 5; Gal. 3: 13-14; Col. 1: 12-23, 2:13-15; 1Jn.5:18.
4- Jesucristo resucitó al tercer día de su muerte, corporalmente, en cuerpo glorificado ascendió a los cielos y está a la diestra de Dios Padre, como nuestro gran Sumo Sacerdote intercediendo por todas nuestras necesidades.
Mt. 12: 39, 28: 1-20; Mc. 16; Lc. 24; Jn. 20, 21; Hch. 1:1-11; 1Cor. 15; Heb. 1:1-14, 2: 8-18, 4: 14, 5:10.
LA HUMANIDAD
5- Todo hombre nace pecador.
Rom.3: 10, 23, 5:12-21; Sal. 51: 5.
6- La salvación es un don gratuito de Dios que se obtiene por medio del arrepentimiento de los pecados y la fe en Jesucristo; que se manifiesta en frutos del Espíritu y buenas obras. Nadie se salva por buenas obras sino para buenas obras.
Ef.2: 1-10; Rom.5: 1-11, 6: 23; Hch. 2: 38-39; Fil: 8-9; Gal. 5: 22-25; 1Ped. 2:15-16.
7- Un creyente lleno del Espíritu Santo puede caer de su estado y perder la salvación. Todo creyente es responsable de velar por su salvación.
Hch.6: 4-9, 10: 26-29; 2Ped. 2: 20-22; 1Jn. 1: 9, 2: 1-2; Stg. 5: 19-20; 1Cor. 9: 27, 10: 12-14; Fil. 2: 12.
8- Negamos toda clase de predestinación para un inconverso, pero sí aceptamos que los ya salvados han sido predestinados para recibir y participar de todas las cosas prometidas en las Escrituras, siempre y cuando perseveren hasta el fin.
Mt. 10: 22; Ef. 1:3-12; Rom. 8: 28-29; 1Cor. 8: 3; Mc. 16: 15-16; Lc. 13: 1-5; Jn. 3: 16-18; 1Tim. 2: 4-5; 2Ped. 3: 9; Apoc. 22:17; 2Ped 1: 10.
9- Llegamos a ser semejantes a Cristo, pero nunca iguales a Él.
Rom. 8: 11-23; 1Cor. 15: 51-54; 2Cor. 5: 1-4; Fil. 3: 20-21; 1Jn. 3: 2.
10- En la muerte, el cuerpo vuelve al polvo y el espíritu y el alma del creyente van a la presencia de Dios. Creemos que el alma del no creyente va al infierno. En ambos casos están en estado consciente.
Ecles. 12: 7; Lc. 16: 19-31; 2Cor. 5: 6-8; Fil. 1: 22-24; Apoc. 6: 9-10.
EL ESPÍRITU SANTO
11- El Espíritu Santo se manifiesta en nuestros días tal como en la Iglesia primitiva.
Hch. 2: 39; Jn. 14: 16-26, 16: 7-13.
12- La santidad se opera en el creyente por obra y gracia del Espíritu Santo, en la medida en que el creyente se aparta de lo mundano y se consagra a Dios.
1Cor. 6: 17, 7: 1; Hch. 2: 11, 12: 10; 2Tim. 2: 21; Rom. 6: 19-22; 1Tes. 4: 3-8; 2Tes. 2: 13.
LA IGLESIA
13- La Iglesia está compuesta de todos aquellos redimidos por la sangre del Cordero de Dios en esta presente dispensación.
Mt. 16: 18; Hch. 11: 15; 1Cor. 3: 16, 12: 13, 10: 32; Rom. 3: 9; Jn. 14: 23; Col. 1: 24, 2: 9-10; Ef. 4:15-16, 5: 21-32; Apoc. 12: 10-11.
14- El Bautismo y la Santa Cena son los sacramentos u ordenanzas instituidas por Cristo para que los cumpliéramos literalmente, sin ningún requisito previo, excepto la conversión genuina.
Mt. 28: 19; Hch. 2: 38, 8: 35-38; Lc. 22: 19; 1Cor. 11:23-26.
15- Creemos en la Santa Cena tal y como fue practicada en la Iglesia Primitiva y en el Bautismo por inmersión, siempre y cuando sea posible, no a infantes sino a personas que conscientemente se han arrepentido y han aceptado a Jesucristo como su Señor.
1Cor. 11: 25-26; Mt.16:16; Hch. 2: 38.
16- Creemos que la adoración a Dios se establece en términos de contenido, es decir, en espíritu y en verdad. La forma de esta adoración será determinada por el contexto sociocultural del creyente. El objeto de esta adoración es y siempre será Dios.
Jn. 4: 24; Hch. 13: 15, 21; Apoc. 5: 12-13; Ef. 5: 18-20; 1Cor. 14: 40.
LA MALDAD
17- Creemos en la existencia de Satanás y de los demonios, sus servidores, como adversarios de Dios, con los cuales trabaja en conjunto. Estos acusan y maquinan en contra de todo propósito de Dios y su Pueblo. Creemos que Satanás tiene poder, pero no es todopoderoso, ni omnisciente, ni omnipresente.
Ef. 6: 11-12; 2Cor. 2: 11; Stg. 4: 7; 1Ped. 5: 8-9; Apoc.12: 10-11; Mt. 4: 1-11.
18- Las fuerzas satánicas pueden oprimir, influir indirectamente en la vida de los creyentes, pero no pueden dominar o poseer como en el caso del no creyente.
Ped. 5: 8-9; Ef. 6: 11-18; 2Cor. 12: 7-10; Hch. 10: 38; 1Jn. 5: 18.
EL FINAL DE LOS TIEMPOS
19- Creemos en el arrebatamiento de la Iglesia en las nubes con Cristo después de la resurrección de los muertos en Cristo y la transformación de los vivos.
1Cor. 15: 51-52; 1Tes. 4: 15-18.
20- Creemos en la segunda venida de Jesucristo literal, visible y corporalmente a esta tierra y esperamos que sea en esta generación.
Hch. 1: 11; Mt. 24: 32-34.
* Parte del Reglamento General MCC, Rev. 25 de agosto de 2018
