Historia De Las Catacumbas

Dios trata con pueblos, iglesias e individuos por su nombre. Se dedican capítulos enteros a genealogías. Son testimonio de que para Dios, el hombre no es una cosa, un fragmento, una mutación de la evolución, o un pedazo de masa, sino un persona única. Inclusive los nombres, desde la perspectiva bíblica, tienen un significado e importancia particular. Decimos esto como trasfondo para comprender que no hay nada malo en que las iglesias tengan nombres; nombres que en ocasiones identifican no sólo a la iglesia, sino el llamado particular que tienen

 

Las Catacumbas se levantaron en medio de una época histórica, donde la situación social y política llevó a los jóvenes a revelarse contra lo establecido. Hablamos de los 60 y 70; hablamos del movimiento revolucionario de los “hippies” liberación sexual, guerra fría, el manifiesto comunista, el vivir en comunas.

 

Desde el punto de vista religioso, la iglesia en general era sumamente formal, apegada a las tradiciones, rituales, al evangelismo en los templos (no en la calle), al silencio ante los males sociales; viendo lo que sucedía con sus jóvenes, oraba por una respuesta del cielo que les alcanzara; esa respuesta llegó.

 

Dios comenzó a revelarse a esta nueva generación de jóvenes rebeldes en varias partes del mundo, llevando a sus corazones la respuesta, la paz y el amor que buscaban. Sucedió en varias parte de E.U., Europa, Canadá y en Puerto Rico también.

 

El 21 de agosto de 1971 se reunieron siete amigos en una casa abandonada en Summit Hill. Entre ellos un joven, como los que hablamos, rebelde, hippie, contrario a lo establecido, pero que había tenido un encuentro con la verdad de Jesucristo. Se encontró con que Jesús también había sido un revolucionario, contra lo establecido, y las tradiciones vanas; pero su lucha era llevada con el amor y la misericordia. Ese joven fue el fundador de este ministerio, Pedro H. Rodríguez. El compartió a sus amigos un sueño donde un grupo de jóvenes con pelo largo y Biblias en las manos se dirigían desde el centro comercial San Patricio hacia las cercanías, alzando las manos en avivamiento. De esa reunión surgió el Ministerio de las Catacumbas.

 

Originalmente se conoció como La Casa de Cornelio haciendo referencia a un evento del libro de los Hechos, el cual era base de la forma de trabajar del recién formado ministerio. Luego, inspirado en el libro “El Mártir de las Catacumbas”, se le llamó “Catacumbas”.

 

Las Catacumbas en Roma eran vastas galerías (cementerios) subterráneos, como túneles, de cientos de kilómetros de extensión, debajo de la ciudad. Las usaban los cristianos como lugares de refugio, de culto y sepultura durante la persecución del gobierno romano. Se calcula que tenían de 2 a 7 millones de sepulturas. En Puerto Rico las primeras catacumbas se reunían en lugares públicos, debajo de los puentes sentados en troncos, de tal manera, que había similitud con el concepto de los primeros cristianos. No había recursos económicos para hacerlo de otra forma por tratarse de jóvenes de edad escolar y universitaria.

 

Se predicó en la Escuela Superior de la Universidad, luego en la UPR (La Escalerita). Para agosto de 1972 (1 año) ya contaba con un total de 400 a 500 personas. De estas se desarrollaron más de 20 Catacumbas.

 

En un prinsipio la Catacumba no tenía el propósito de convertirse en una iglesia formal, sino más bien, en un ministerio evangelístico que alcanzara jóvenes en las calles para luego ubicarlos en alguna iglesia. Se reunían los sábados. Más tarde, debido a la apariencia de estos jóvenes, se vio en la necesidad de convertirse en iglesia.

 

En el verano de 1972 se escribieron los 9 puntos de las Catacumbas, que define su visión ministerial. En 1975 se escribieron las Verdades Fundamentales como credo de fe.

 

Las Catacumbas se movían en contra de los patrones imprácticos de la sociedad y la religiosidad tradicional.

 

Las Catacumbas deben ser vistas como una iglesia con llamado ministerial.

 

Ministerio: llamado al servicio.

 

Iglesia: asamblea, cuerpo de Cristo, reunión de los creyentes.